El 23 de agosto de 1812 el pueblo de Jujuy se movilizó en forma masiva hacia Tucumán por orden de Belgrano. Después de la partida llegaron las tropas realistas.
El Triunvirato quería que la multitud continuara su marcha hasta Córdoba, pero Belgrano consideró muy peligroso dejar que las tropas virreinales se internaran en el territorio.
La extrema medida tomada por Belgrano se cumplimentó con otra no menos severa: no dejar Jujuy nada que sirviera al enemigo. Por eso se quemaron las cosechas y se llevaron los animales y todos los enseres domésticos.
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